Construir un carro de RallyCross para salir de la zona de confort: una crónica

Fotos: Mauro Silva.

Por: Mauro Silva
Twitter/Instagram: @maurosilva987

Nota del Editor: El 15 de octubre de 2018, Mauro Silva, conocido preparador de vehículos off-road y la mano maestra detrás de 40's Garage y Academia 4x4, decidió ir a competir en el Pro-Drive RX Rallycross, ese inclemente campeonato que está a mitad de camino entre TC2000 y CamperCross, con autos de turismo buscando la gloria en un trazado asfalto-tierra, como si de un pequeño rally se tratase. Con ese provisto, adquirió un otrora inocuo Renault Sandero 1.6 y se dó manos a la obra con su equipo de trabajo, mientras sonaba la banda sonora de "Los Magníficos". Pero nada de pequeño hay en la hazaña, descrita por el mismo Mauro Silva a continuación para BMC.

Fotos: Mauro Silva.

Hace 3 días (octubre 15) compramos este Sandero para competir en el Pro-Drive RX! este entonces, en 40's Garage estamos corriendo otra carrera. Hay que competir el sábado (20 de octubre. N. del Ed.).

Fotos: Mauro Silva.

Teniendo el carro listo, si es que eso en realidad existe, llegamos a Laguna Seca sobre las 9 a.m. Formalizamos la inscripción y rematamos los detalles burocráticos. Montamos el cambuche, organizamos la herramienta, la comida, la hidratación y esperamos la llegada de los otros. La fraternidad con la que nos recibieron fue increíble. Muchos amigos con quienes nos hemos visto la cara toda la vida en el 4x4 estaban allí, dispuestos a dar una mano y llenándonos de tips. "Lo importante de la primera carrera es terminarla" dijo Pacho Pereira. Y en general, todos coincidían. Dele duro, dele suave. Haga esto y haga aquello. Todo muy fácil en teoría.

¿Adivinen quién sacó el 1er. puesto para clasificar?
Mil y un advertencias que se olvidaron en el momento en el que el juez bajo la bandera verde.

Fotos: Mauro Silva.

Desde el primer metro recorrido todo es nuevo para mí. El Renault Sandero se siente bien, camina bien, cruza bien. El que no tiene idea soy yo. La pista es super resbalosa. Al comienzo el carro no quiere arrancar, patina mucho. Luego, cuando va impulsado, no quiere frenar. Subvira mucho y luego saca la cola. Pese a haber estado en esa misma pista mil días, nunca antes había visto trazado por el que corrí. Nunca antes lo pensé de esa manera.

Fotos: Mauro Silva.

Al final de la clasificación, quede 5º entre 6 (Estaba en la categoría Super 1.600. N. del Ed.). El carro recibió un golpe suave debajo que hizo que la caja se portara raro. Camilo Pardo, encargado de la mecánica en pits, lo resolvió en un instante. A todos nos preocupo un ruido nuevo. Pensamos que la caja estaba soltando los cambios.

Salimos al primer heat. La pista bastante húmeda hizo que me quedara atrás en la arrancada. Algo de espacio me hizo sentir cómodo. Pero cada vez que soltaba el acelerador, algo sonaba mal. Sonaba mal, pero no se parecía a ningún ruido que yo hubiese oído antes. Pensé que había roto la caja. Despacito y con cuidado, a los pits.
La "triceta" del "semieje" se destruyo. Se fundió, perdió los dados. Balió berga la bida [Sic]. Algún otro competidor me pregunto si tenia el repuesto. ¡Claro que no! Hasta ese momento, yo no sabia que esa parte del carro existía.

Fotos: Mauro Silva.

Cristian la sacó en un par de minutos: no tenia una gota de grasa. Los otros pilotos me dijeron que había tiempo para ir a comprarla nueva y cambiarla. En un parpadeo, mientras los actos protocolarios sucedían, el repuesto nuevo estaba en nuestras manos. Cristian y mi papá armaron el tal semieje y 10 minutos antes de que nos tocara salir, estábamos listos para correr.

Fotos: Mauro Silva.

"Vamos a apretarle un poco" dijo papá. Entonces, salí al 3er heat, con toda la determinación. El sol había secado la pista un montón. Salí cerca de J.J. Jaimes, que me adelantó un poco. De pronto, no veía nada. Estaba sumergido en una nube café. Lo mas lejos que veía eran las plumillas y tenia que cruzar a la izquierda. Era mas o menos como tener los ojos cerrados. Asumiendo que estaba donde creía que estaba, gire el timón. Lo siguiente que sentí, fue un golpe. Como que caí. Se quito la nube y estaba al otro lado de la pista, sobre la entrada a la vuelta "Joker". Había chocado contra uno de los morros de tierra que dividen los trazados. "Game Over", pensé.

Fotos: Mauro Silva.

El carro estaba prendido, pero se sentía algo raro. Me dolía un poco el brazo izquierdo. Papá me pregunto si estaba bien. Y sí. Así que continué. El acelerador no llegaba a fondo. Pero habíamos venido a terminar y después de esa salida estaba bastante atrás. De pronto, tomo una curva y me encuentro a J.J. totalmente patas arriba. Se suspendió la carrera. Me quedo parqueado esperando a que lo atiendan y se prende el testigo de temperatura. Destruí el radiador en el golpe y no me di cuenta, pensé. Mierda. Hasta aquí llegamos. Dan partida y entro inmediatamente a pits. El radiador esta ahí, totalmente aplastado contra el motor, pero no botó el refrigerante.

Fotos: Mauro Silva.

"Ya fue", pensamos todos y nos sentamos a comer algo, cuando de repente, bandera amarilla nuevamente: otro volcado. Alejandro Orjuela Jr. tuvo un incidente y van a reiniciar la carrera por segunda vez.

Fotos: Mauro Silva.

De pronto se aproxima John Alexander Dulcey, pregunta qué pasa y dice que vamos a arreglarlo. Con una presa de pollo en la mano y un poco incrédulo, me acerco al carro a ver lo que propone. Como el radiador no perdió el refrigerante, estamos vivos. Alex lo pone en posición y lo amarra con un cable. También se rompió el anclaje de la caja. Con algo de fuerza y un par de tornillos nuevos, lo ponemos en posición. Los otros carros van saliendo hacia el partidor. El carro aun no está listo, pero me mandan a poner el casco y alistarme.

Fotos: Mauro Silva.

"Vamos a terminar", me dicen por el radio. El carro se siente perfecto por algún extraño motivo. Tomo posición y salimos. Con mucha mas prudencia, con mucho menos polvo, a un ritmo que se puede mantener.

Fotos: Mauro Silva.

Terminamos la final. Muchísimas cosas aprendidas y muchísimas mas por aprender. El Sandero a los pits. De las cosas buenas es que con los 3 días de preparación pasamos la revisión técnica y la FCAD solo nos hizo dos sugerencias para la próxima carrera.

Fotos: Mauro Silva.

Así que nos veremos el 24 de noviembre de nuevo en la pista de Laguna Seca (Chía), para la ultima válida de Rallycross este año.
Share on Google Plus

About Sebastián Peñuela

    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios:

Publicar un comentario