Subaru 360, el injustamente olvidado carro popular japonés cumple 60 años


¿Aman al WRX y sus Forester? Pues todo empezó gracias a esta minúscula moto con techo.

Por: Sebastián Peñuela
Twitter/Instagram: @CarJournalist

La historia de Subaru está llena de hitos que han posicionado a la marca nipona como una de las mejores del mundo, habiendo probado su valía en WRC y Rallycross. Sin embargo, toda historia tiene un mito fundacional, y en el caso de Subaru, esa historia no podría haber comenzado de un modo más humilde que con el 360, el primer carro producido en masa por la firma de Ebisu hace ya 60 largos años.

Aunque técnicamente este fue el primer Subaru de 4 ruedas, sus 20 unidades no llevarían a la naciente marca a ningún lado. Además, parece un Toyota Toyopet.


Todo comenzó donde muchas otras historias terminan: en la II Guerra Mundial. Japón era un país devastado por los bombardeos aliados, con una gran necesidad por recursos naturales, con una economía devastada y un sistema de transporte reducido a escombros. Para satisfacer esa necesidad, en 1953 se unen 5 compañías, entre las que se cuenta la fábrica de aviones Nakajima, para renacer como Fuji Heavy Industries (FHI). Tan pronto esto sucedió, el señor Kenji Kita, Director Ejecutivo de FHI, decidió involucrarse en el segmento de los automóviles y en 1954, el P1 nació, primer carro de la marca. Kita lo bautizó a esa nueva marca Subaru, como es conocida en Japón la constelación de las Pléyades.

Había baterías de uso automotriz más grande es que este motor de 360 c.c. y 25 HP, y su aceleración podía medirse con escala de eras geológicas.

Aunque el Subaru P1 lucía prometedor, sólo fueron construídas 20 unidades, debido a que el Gobierno Japonés, por medio del Ministerio de Comercio Internacional e Industria, sancionó una ley que privilegiaba los vehículos de no más de 3 metros de largo con motores de 360 c.c. de cilindrada: los ahora famosos Kei cars, que continúan vigentes. Entonces Subaru, viendo el potencial, reclutó a su mejor diseñador e ingeniero, Shinroku Momose, para crear un carro que cumpliese con esas características y atrayese a todo japonés que soñase con su propio vehículo, algo dificil de lograr en la dura posguerra nipona. Usando toda su experiencia como diseñador aeronáutico, creó un prototipo llamado K-10, que evolucionaría en lo que sería el 360: motor de dos cilindros en línea, 360 centímetros cúbicos y transmisión manual de 3 velocidades y sobremarcha. Incluso el motor, que era de 2 tiempos y 25 HP, tenía un avanzado sistema llamado “Subarumatic”, que mezclaba la gasolina y el aceite de forma automática, evitandole ese inconveniente al conductor.

Los japoneses ganaban poder adquisitivo, pero, a diferencia de los estadounidenses, no podían permitirse el lujo del derroche en términos de espacio habitable.


Su chasis monocasco de acero con techo de fibra de vidrio fue considerado muy avanzado para la época; sus dos puertas abrían hacia afuera y atrás (configuración denominada “suicida” por algunos medios), lo que hacía la entrada y salida mucho más fácil, mientras que su simpático diseño exterior le valió el apodo de Mariquita o Ladybug, y apenas pesaba 410 kilos, lo que le permitía a ese microcarro de motor trasero alcanzar entre 95 y 100 km/h, dependiendo de si era en terreno plano o con una ligera pendiente hacia abajo. ¿Y el tiempo que demoraba en lograr un tiempo de 0 a 100 km/h? Unos eternos 37 segundos, lo que a nadie sorprendió, ya que el 360 fue pensado para vivir en la ciudad y sus apretados espacios, area donde se destacó.

El interior de un Subaru 360 para el mercado japonés hacía parecer lujoso al de un Fiat 500.


Subaru vendió su imposiblemente pequeño y económico 360 (capaz de hacer 3.6 litros/100 km) en Japón como su principal mercado, donde le fue muy bien, ya que no tenía que competir con ningún Mini Cooper, Citroën 2CV, Fiat 500 ni VW Beetle, aunque un empresario de nombre Malcolm Bricklin logró -inexplicablemente- convencer a la marca en 1968 de vender el 360 en EE.UU., iniciando lo que ahora es conocido como Subaru of America, que importa y también fabrica los coches para el mercado estadounidense, gozando de amplio éxito hoy día, especialmente en el medio oeste, donde los carros de la marca no pasan mucho tiempo en vitrina esperando ser comprados. Para ese mercado se desarrolló un avance tecnológico que hoy no ha podido ser replicado: la transmisión ·Autoclutch” de 3 velocidades que utilizaba un embrague electromagnético, eliminando el tercer pedal y logrando una conducción más suave y agradable.


Ese gringo sonriente es Malcolm Bricklin, el empresario/tumbador que logró exportar ese microcarro a su país y sembrar la semilla que se convertiría, contra todos los pronósticos, en la división estadounidense de Subaru.

Aunque la influyente revista Consumer Reviews lo criticó duramente en su reseña, considerándolo "No aceptable" e "inaceptablemente peligroso". Sin embargo, fueron injustos en su juicio, porque esa publicación juzgó al 360 con el mismo rasero con el que se evaluaban los enormes carros estadounidenses de la época: comparado con un Chevrolet Impala de la época, por supuesto que era pequeño, lento, inseguro y poco práctico. El 360 era un citycar y nada más, no estaba diseñado para acometer autopistas ni para los espacio amplios, donde la gasolina era casi tan económica como el agua; estaba diseñado para esas economías emergentes, donde la gasolina era un privilegio, y la infraestructura, pequeña y precaria, lo que no se ajustaba con la filosofía "baby boomer" de "bigger is better".

Subaru Sambar, un modelo inspirado en el Fiat 600 Multipla, se vendió como minivan y como pickup y su nombre sobrevive hasta hoy.


Aunque tuvo varios imitadores en el mercado japonés, ninguno pudo emular la practividad de la plataforma del 360, ya que Subaru pudo configurar una versión pick-up y una furgoneta llamada Sambar, vehículos que hoy son, al igual que el 360, objetos muy deseados por los coleccionistas. La facilidad a la hora del mantenimiento, le hicieron ganar un espacio en el corazón de sus usuarios y elevaron su figura a las alturas de leyendas como los ya mencionados Ford Model T, Mini Cooper, VW Typ 1, Fiat 500 y el Citroën 2CV. Aunque su reconocimiento fue tardío e incluso, hoy día, un ejemplar en excelente estado nunca costará tanto como los carros arriba mencionados, pero es auténtico, no quería parecerse a ninguno de esos coches.

Este era el interior del 360 para el mercado estadounidense, mucho más exigente, con sillas más cómodas y mejor ejecución.


El 360 fue para los japoneses el “vehículo del pueblo”. Su producción inició en el año de 1958 y terminó en 1971, luego de construír 320,000 unidades. El 3 marzo de 2018 el Subaru 360 cumplió 60 años desde su lanzamiento y luego de poner a Japón sobre ruedas, dio el impulso necesario a la compañía para llegar al lugar que conocemos, aun cuando todavía continúe siendo un carro "oculto", tanto así, que Subaru no parecía querer explotar su legado en EE.UU. desde tan pequeño carro, con aceleración de Nutella en escalera y de estética... discutible. Podríamos decir que el 360 es un gusto adquirido, y como en esos casos, eventualmente, a la gente le irá gustando más, así se haya tomado 60 años en lograrlo.
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