Chevrolet Onix, o "De cómo enganchar a un Millenial"

Tarea nada sencilla para Chevrolet, pero que puede dar grandes frutos. / Fotos: Prensa GM Colmotores.
Por: Sebastián Peñuela
En Twitter: @CarJournalist

No hay sino que darse una vuelta concienzuda por la Internet para aterrarse con lo que se lee acerca de los famosos "Millenials": Altamente educados, narcisistas, rebosantes de optimismo, pero muy tolerantes, que no quieren carro, ni les interesa tener casa, sino que sus prioridades se enfocan en los smartphones, las redes sociales y son más pragmáticos políticamente hablando.


Dicha generación -que según Chevrolet Colombia me incluye a mi, por haber nacido entre 1981 y 1991-  es de nativos digitales, esos que tienen un computador portátil, una tablet y un smartphone y que según los padres, "nacieron con el chip puesto" porque son (¿somos?) multitarea y tenemos a Internet como nuestra principal fuente de socialización y conocimiento, entre otros detalles.

A ellos (o nosotros) va dirigido el nuevo Chevrolet Onix.


El Onix es un hatchback muy simpático y aerodinámicamente eficiente -logra un coeficiente de 0.32 en el túnel de viento- nacido en Brasil, a partir de la plataforma Gamma II, que incluye autos tan variopintos de GM como Chevrolet Sail, Sonic, Tracker, Cobalt, Spin e incluso un prototipo de Cadillac llamado Urban Luxury Concept, lo cual no hace sino darle la razón a GM acerca de sus intenciones de crear plataformas globales que resulten económicas a mediano y largo plazo.

Su diseño exterior se aparta un poco del lenguaje de diseño al que ya nos tenía acostumbrados la marca, con predominancia de algunos ángulos obtusos y rectos. En su lugar, hay un cuerpo bulboso, casi que monovolumen, claramente dirigido a reemplazar -en muchos imaginarios- a vehículos como el VW Gol y el Fiat Palio, su principal competencia en el país de la samba. La similitud de diseños se nota especialmente en la parte trasera: de perfil tiene un aire de VW Gol innegable, lo cual no es malo, sólo que le da otro sabor.

Foto: LatinNCAP

Luego de la presentación en el Hotel W de la 9na con 116, me anime a mirarlo más de cerca, aprovechando que el resto de colegas estaba escuchando la exposición de los 60 años de existencia GM Colmotores y la felicidad que embargaba a sus directivos el que la marca Chevrolet llevase 30 años siendo el líder del mercado automotor, a pesar de las cifras que últimamente estaba a la baja, pero por lo que noté, nada podría amenazar la posición de la marca del corbatín.

Fui a ver mas de cerca el Chevy Onix y noté un carro mucho más amigable que un Sonic y por dentro, muchísimo mejor equipado que el Sail. No pude evitar pensar que tal vez el Onix pudiese amenazar a alguno de sus dos hermanos, pero luego lo vi mas claro: si usted casi no tiene plata, -pero no quiere un Spark- se compra un Sail sin muchas pretensiones, si es un millenial ávido de tecnología y equipamiento, se lleva el Onix, y si la tecnología no lo descresta pero quiere "lo último en guarachas", se lleva el Sonic.


Mi primera impresión al ver el interior fue que los diseñadores brasileños hicieron un buen trabajo: aunque no es demasiado diferente del interior en el Sonic, la consola logra tener una sensación bastante diferente, mientras que el sistema de infoentretenimiento Chevystar MyLink se veía pulcro y hacía ver bien al resto. El tablero de instrumentos sigue la corriente de los ya mencionados Spark y Sonic: de estilo motocicleta con tacómetro análogo con velocímetro digital, todo sobre fondo azul, lo que da una buena lectura, aunque seguramente costará algo de trabajo acostumbrar los ojos a esa operación dual.


Las sillas, forradas en tela, son cómodas y firmes, pero la del conductor no tiene soporte lumbar ajustable, lo cual podría ser un problema en un viaje largo o una larga espera el el tráfico; la banca trasera al parecer puede acomodar de manera competente a 3 personas, pero la verdad es que no le deseamos a nadie -que no sea un niño- ser ubicado "en el turupito" de la mitad: no irá muy cómodo y de paso arruinará la comodidad de los otros dos pasajeros.

Pero no deberán ir aburridos, ya les comento por qué.

Chevrolet, en su -muy respetable y al parecer acertada- lógica, ve a los Millenials como lo que somos: nativos digitales, que vivimos enviando y recibiendo correos, perdiendo el tiempo en Facebook, usando WhatsApp para comunicarnos de manera más inmediata, sintonizando radio por medio de TuneIn o escuchando música en aplicaciones de streaming como Spotify o Deezer.


Por eso trajo la versión LTZ del Onix, que es la mejor equipada (incluye control de crucero, fácil de usar, pero más a gusto para las largas carreteras brasileñas que para las enrevesadas vías colombianas) y le dejó instalado no sólo el ya omnipresente ChevyStar para la asistencia en la vida diaria, emergencias, recordarnos pico y placa, reservar un cine o restaurante entre muchas otras cosas más, sino que le instaló MyLink, que no es más que un sistema multimedia para el carro con pantalla táctil de 7" por medio del cual se puede convertir al carro en una extensión de su celular. Marcar números de teléfono, dictar correos o mensajes de texto no será problema gracias a los comandos de voz de Siri EyesFree, y su radio ya se podrá integrar de manera muy completa con su smartphone. Quedo en deuda con ustedes, queridos lectores, de probar más a fondo y con tiempo de sobra, ChevyStar MyLink para ver si es tan sencillo como parece, ya que incluye una plétora de funciones que me empalaga de sólo tratar de recordarlas, pero que muchos de ustedes podrán usar mejor que yo, un viejo millenial que sólo usa puerto USB para las memorias llenas de música y el cable AUX... Todo eso también es compatible en el Onix.


Ese aspecto, el tecnológico, es el que GM Colmotores confía que atraerá a los llamados "millenials" a este hatchback. Pero seguramente los Millenials, que ya de por sí no son muy propensos a tener carro, verán una caja manual como el insalvable obstáculo para conducir porque es complicada de manejar o les da pereza. A mi no me da pereza y personalmente, privilegio la transmisión manual, pero en este caso, Chevrolet decidió equipar al Onix con la transmisión Hydramatic automática secuencial de 6 velocidades con "modo manual". A pesar de estar bien relacionada la caja, el modo tiptrónico es algo lento y logra distraer al conductor inexperto con sus pulsadores al lado de la palanca. Cómo diría un colega: "Automática es mejor porque sólo debo ponerla en Drive, así: acelero, freno, claxon, giro."


Esto me lleva a hablar del motor bajo el capó del Onix, ese capó que seguramente, ningún veinteañero abrirá con curiosidad. Bajo él duerme un motor de 4 cilindros SPE/4 (Smart Performance Economy 4 Cylinder) de 1.4L o 1.369 cc, más exactamente. Esta planta de poder eroga unos simpáticos 98 HP junto con 126 Newton/metro de torque, suficientes para volver a este carro de 1.480 kilos en un bichito ágil en las calles. Para los que sueñan con un TwinCam, tendré que decepcionarlos, pues es el mismo motor del Cobalt: un 8 válvulas que prioriza la economía y el torque por encima del resto, cosa que sus billeteras agradecerán así ustedes no aprecien a este motor de la Family 1, que puede rastrear sus orígenes hasta Opel y que, con 16 válvulas, se llamaría ECOTEC.

Como el público objetivo de este carro se caracteriza por estar más que bien informado, conocerán que hay unos estándares de seguridad que ahora la gente pide a voz en cuello, aunque los gobiernos sean poco menos que paquidérmicos a la hora de legislar por autos mas seguros. Pues esos estándares de equipamiento en seguridad los incluye el Chevrolet Onix, a saber: dos airbags, (uno para pasajero y otro para conductor) y sistema de frenos ABS (antibloqueo) con EBD, (distribución electrónica de la fuerza de frenado) cosas muy útiles cuando de seguridad pasiva se trata. Pero seguramente me preguntarán si a este carro le hicieron pruebas de choque.

La respuesta es: si. ¿Y los resultados?: Buenos.

Imagen: LatinNCAP

El Chevy Onix ya pasó por el cedazo crítico de LatinNCAP, que -de incógnito- compró uno y se lo llevó a los laboratorios del Automóvil Club Alemán (ADAC para los amigos), dónde lo sometió a pruebas de choque.

Imagen: LatinNCAP

Le fue bien para ser un carro destinado al mercado latinoamericano: consiguió 3 estrellas de 5 posibles en cuanto a protección de conductor y pasajero. La estructura aguantó el choque, pero el piso se abrió un poco y eso puede ser un problema, pero su chasis monocasco y estructura mejor pensadas pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte en caso de un accidente catastrófico. Como no tiene anclajes tipo ISOFIX para las sillas de bebés, pues sólo logró 2 estrellas (de 5) en protección a infantes. Noticias alentadoras para una marca que había sido fuertemente criticada por las 0 estrellas de su Spark I en las mismas pruebas, o por vender todavía en México un Chevy Aveo sin Airbags.


A la hora de conducirlo encontramos que es un carro con dirección especialmente pensada para la ciudad, porque es rápida, lo cual nos hace sentir al Onix más pequeño de lo que es realmente. El desarrollo de sus prestaciones es muy similar al de su competencia. La caja de cambios es lo suficientemente flexible en la ciudad, aunque alarga demasiado los cambios en un intento por no perder el mayor punto de torque, sin embargo, la gran cantidad de aislante impedirá al oído inexperto darse cuenta de ello. El motor es del tamaño y potencia justos: no es un caracol, pero tampoco ganarán nada parecido a una competencia. Luce bien gracias a sus rines en aleación de 15" y los faros frontales con mascara azul oscura. Los frenos no producen objeción alguna, aspecto muy tranquilizador a la hora de usarlos y que no debe producir más que este comentario, aunque queda probar su comportamiento en carretera y viajes largos.


Es difícil vender autos para la población joven por varias razones. ¿La más potente? Muchos de los Millenials ganamos una miseria o no tenemos dinero en lo absoluto y los que ganan buen dinero prefieren usar taxi, bicicleta o algún otro medio incomprensiblemente decimonónico. Digo esto porque lograr seducir a una persona para que compre este muy buen carro en $44'990.000 es un reto digno de ser alabado.

La segunda razón es porque se transita una línea muy delgada: Scion, la marca que Toyota creó hace 13 años para venderles sus carros a los "peladitos" en EE.UU, acaba de fracasar estrepitosamente y será eliminada. ¿El culpable? Las bajas ventas y alta edad de sus clientes... Qué paradoja. Ahora todos los Scion serán Toyotas, y es por eso que, personalmente, me gustaría que el Chevrolet Onix tenga la exitosa acogida entre la población joven y digital que los directivos de GM Colmotores esperan con tanta ilusión y emoticonos. Mientras tanto, en Envigado, a Renault no le gustará mucho ver cómo el Onix amenaza las holgadas ventas que la marca del rombo ha conseguido con su nuevos Sandero y Stepway, y percibo que Mazda también verá al pequeño brasileño como una amenaza para su nuevo 2 Skyactiv.

El mercado -y el tiempo- dirán quién está en lo cierto.
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