Oslo, la primera ciudad sin carros

No hay muchos carros en la capital de Noruega, pero el Concejo de la ciudad les quiere prohibir la entrada al centro desde 2019. // Foto: OsLove.com

Por: Sebastián Peñuela
En Twitter: @CarJournalist

Escenas como esta no se verían más en Oslo desde 2019. // Foto: Wikipedia.com
Es vox populi que las regulaciones europeas para automóviles son unas de las más duras del mundo, en especial cuando se refiere a emisiones contaminantes, y por eso, vender carros con motores tramposos, como el EA189 de Volkswagen, es calificado como una de las mayores desgracias de la industria europea, dada la gran importancia que los europeos le ponen a las políticas verdes.

Por lo menos hay transporte alterno en Oslo; allí si pudieron construír su red de bicicletas públicas, a diferencia de Bogotá. / Foto: Wikipedia.
Ciudades como Londres y Madrid implementaron los cargos por congestión, una suerte de peajes intercitadinos que se deben pagar (con tarjeta de crédito por teléfono o por medio de una tarjeta inteligente prepagada) si un automovilista busca acceder al centro de esas ciudades, tal política ha funcionado con relativo éxito para mantener las arcas publicas llenas y darle a ciclistas y peatones el espacio por el que tanto se han quejado. Incluso hay, en algunos países del Viejo Continente, una tabla de precios para los impuestos, basada en la emisión de gases contaminantes, con lo cual se castigan los vehículos "tragones" y se incentivan los más frugales, como en el caso de los diesel.

El tranvía de Oslo. Y el metro, además de existir, es muy eficiente para esa ciudad de 600.000 habitantes. Foto: Wikipedia.
Pues bien, lo que el gobierno municipal de Oslo, la capital de Noruega, tiene en mente, es una pesadilla para todos los automovilistas: Oslo le ha declarado la guerra al automóvil, sin importar si es de combustión interna o eléctrico, y espera, de aquí a 4 años, prohibir todo tipo de automóviles en el centro de la ciudad y construyendo más de 56 kilómetros de bicicarriles. Los únicos automotores permitidos serán tranvías, buses, vehículos de domicilios y para personas con capacidades múltiples, mal llamados "discapacitados". Todo esto irá acompañado de inversiones verdaderamente masivas en los sistemas de transporte público, porque de nada sirve prohibir un medio de transporte si no se ofrecen las mejores opciones alternativas.

Y justo en Noruega está basado (aunque de manera inactiva) Th!nk, el fabricante local de autos eléctricos... / Foto: Newspress.
Aunque existen prohibiciones temporales como el Pico y Placa o el Día sin Carro (herramienta usada de manera imporvisadora y abusiva por el saliente Alcalde Gustavo Petro en Bogotá) y aplican en varias ciudades del mundo, los partidos con representación en el Concejo: Socialista, Verde y Laborista, creen que no son medidas suficientes para reducir la contaminación; pero antes de buscar imponer una medida así, consultarán con todos los habitantes de la ciudad y entrarán en contacto con gobiernos metropolitanos de todo el mundo para preguntar acerca de sus experiencias con la sobrepoblación de carros y las medidas tomadas al respecto. Los comerciantes del centro de Oslo, sin embargo, alzan la voz en desacuerdo, ya que dicen que les podría acarrear importantes pérdidas.

El Model S, de Tesla, es un tremendo hit de ventas en Noruega. / Foto: Newspress.
Esta medida es cuando menos, curiosa, especialmente cuando Noruega tiene grandes subsidios y prerrogativas para los vehículos eléctricos (pueden ir por los carriles para buses, exención de impuestos, parqueaderos gratis y otros), haciendo de ese país, el único del mundo en dónde el Tesla Model S y el Nissan Leaf se disputan permanentemente el puesto del carro más vendido, para sorpresa del mundo y alegría de esas marcas.

Y el Nissan Leaf no se queda atrás, con cifras que ya quisiera Nissan en el mundo. / Foto: Newspress.
En Oslo hay alrededor de 350.000 carros y 600.000 habitantes, los cuales viven en las afueras de la ciudad, aunque hemos de esperar las reacciones de los automovilistas, y que semejante propuesta tan brutal no cale acá en Bogotá sin antes mejorar todo lo que es necesario.

Ah, y para los bicievangelistas y auto-odiosos, un dato: en toda Europa, los carros son responsables de apenas el 12% de las emisiones contaminantes, número que seguirá bajando gracias a los billonarios esfuerzos de muchas marcas por hacer motores más eficientes y limpios.
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