La nueva generación del "Black Cab" londinense

Los taxis en todo el mundo mejoran en emisiones, calidad y servicio al pasajero ¿Y en Colombia? Bien, gracias. / Foto: The London Taxi Company.
 
Por: Sebastián Peñuela
En Twitter: @CarJournalist

La inmortal figura del Austin FX4 inspiró la seguidilla de sucesiores y ahora nadie imagina que un taxi inglés se vea diferente. / Foto: Renault-Nissan
Pocos vehículos de transporte público han poseído un estátus de ícono tan grande como los taxis Black Cab que recorren las calles de Londres. Aunque empezaron siendo humildes y simpáticos Austin FX3, fueron adquiriendo características que los hacían más versátiles, tales cómo el acceso para sillas de ruedas, fácil acceso, gran espacio interior, enorme maletero, seguridad para el taxista y sus pasajeros y una resistencia acorde para tan pesado trabajo (no es nada raro ver taxis ingleses con más de 1 millón de millas recorridas), entre otras cosas importantes.

El bus Routemaster de dos pisos y el taxi Black Cab, íconos de la movilidad pública en el mundo. / Foto: Geely
El icónico diseño se ha mantenido a lo largo de los años, bien sea por Austin Rover, LTI, (la compaía que adquirió los derechos del diseño y la fabricación) y The London Taxi Company, una empresa ahora propiedad de Geely, esos chinos dueños de Volvo.

LTC ha ido fabricando los taxis para su comercialización no sólo en Inglaterra, sino en todo el mundo, con relativo éxito, y ahora acaban de subirle la temperatura al competido negocio de los taxis que ahora tiene participantes como Nissan, Frazer-Nash (si, la marca existe como una empresa de ingeniería) e incluso Checker, que está trabajando en un sucesor del Marathon neoyorquino.

El premier chino, Xi Jingping, y el príncipe Guillermo, duque de Cambridge, conocieron este nuevo producto tradicional inglés con sabor y músculo financiero chino. / Foto: Geely 
¿Cómo "calentó" el negocio de los taxis? pues lanzando el totalmente nuevo LTC TX5, un vehículo que combina el ya clásico diseño de los taxis londinenses con una planta de poder híbrida gasolina-eléctrica. La estructura de este bonito taxi está hecha en aluminio mientras que su carrocería es en materiales compuestos. Tiene espacio para 6 pasajeros más uno en silla de ruedas, algo impensable en un taxi colombiano, donde a duras penas cabe una persona con una maleta.

Imagen: The London Taxi Company.
Su planta motriz combina un motor eléctrico con autonomía para 48 Km y un motor -seguramente turbodiesel- de 4 cilindros para cuando la batería se agote o la carga sea demasiada; con semejantes especificaciones el LTC TX5 se convierte (al menos en los recorridos urbanos cortos) en un vehículo de cero emisiones contaminantes, lo cual me lleva a preguntar si algún día esta ciudad entrará en la realidad de los taxis eléctricos de manera seria y no como un ardid publicitario de menos de 50 taxis eléctricos improvisados por las "petradas" del Alcalde.

Foto: Geely
El buró de diseño de Geely en Barcelona, dirigido por los -apropiadamente- ingleses David Ancona y Peter Horbury (ex diseñador en Ford y anterior jefe de diseño de Volvo), estuvo a cargo del diseño, y de entrada se puede decir que dieron justo en el clavo, manteniendo las legendarias líneas de Austin, pero con influencia decididamente contemporánea. La fabricación y el ensable será hecho en la planta de LTC en Ansty, Inglaterra, a la que le invertirán £460 millones para producir los primeros modelos que llegarán a los clientes en 2017.

Foto: HSB Noticias.
Mientras tanto, en Colombia, las marcas venden taxis a diestra y siniestra, incluso con modelos demasiado pequeños o reciclados de otros mercados -si, Hyundai, te estoy viendo a ti-, sin contar que según denuncia el Concejal de Bogotá, Juan Carlos Florez, apenas 1.100 taxis serían "legales" en la ciudad, mientras que el resto pertenecería a una mafia de "parataxistas" que no quiere dejarse organizar ni aceptar competencia de ninguna forma, mientras que a la Secretaría de Movilidad no le puede importar menos esa situación. Es ese tipo de situaciones las que nos anclan al subdesarrollo.
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