Electrizante: Renault Twizy Z.E.

Fotos: Sebastián Peñuela (BMC).

Por: Juan Sebastián Peñuela Sánchez
En Twitter: @CarJournalist

En ocasiones hay vehículos que sabemos que serán muy difíciles -si no imposibles- de ver en el país, por eso, fuí conocer el pequeño "City Car" francés a Maloka por invitación de SOFASA. Allá pude verlo y manipularlo a mi antojo. Por supuesto, hubo una pequeña pero sustanciosa prueba de conducción que logró responder mi pregunta acerca de qué es exactamente un Twizy. Según lo que pude comprobar hoy, es un pequeño bichito eléctrico que busca cambiarle la cara a la movilidad bogotana.



Fotos: Sebastián Peñuela (BMC)

Mucho se ha prometido en cuanto a la movilidad sostenible en el país. Varias marcas a lo largo e no se cuentos Salones del Automóvil y primicias, declaran que trajeron el transporte eléctrico a Colombia y de manera definitiva. Muchas de esas exhibiciones de pelo en pecho no eran sino fanfarria. Solamente se medio salva BYD, que trajo 50 taxis eléctricos para Bogotá, aunque no los vendió todos y hay rumores de un posible desabastecimiento en repuestos, cosa que seguramente es solo eso, un rumor; GM Colmotores trajo al ya mencionado Salón del Automóvil a un Sail EV que pasó sin pena ni gloria, y presentó al Volt (un eléctrico con generador a gasolina para la batería) por segunda vez, sin causar picos de voltaje.


Fotos: Sebastián Peñuela (BMC)

Renault - SOFASA, por otro lado, ya había tanteado las aguas hace algunos años con la llegada de los Kangoo Z.E. y un solitario Fluence Z.E. de ingeniería y desarrollo que ahora presta servicio VIP en la planta de SOFASA en Envigado, (el mismo Luis Fernando Peláez, presidente de la compañía, nos dijo que lo usaba con regularidad) eso sin contar el prototipo del ZOE, con el cual nos deleitaron en Corferias. En esa misma época nos anunciaron que el pequeño cuadriciclo conocido como Twizy haría su entrada a nuestro mercado.

¿Pero qué es exactamente esto?

Para empezar, el Twizy no es un automóvil, de hecho, Renault tuvo mucho cuidado den no denominarlo como tal. Simplemente lo mencionó como "vehículo" o "biplaza" en un intento por hace la clara distinción aún más notoria.

No es que muchos de los periodistas necesitásemos la aclaración, ya que a simple vista, y de no ser por sus 4 pequeñas ruedas de rin 13", lo veríamos más como una moto con techo. El caso es que este es un cuadriciclo, lo que significa que en Europa no tiene placas de carro sino de moto y que en algunas versiones -como la de 5 HP- puede ser tenido y conducido por un niñito de 14 años sin licencia. Piensen en este vehículo como una versión mejorada y más simpática de la C1 de BMW.


Fotos: Sebastián Peñuela (BMC)

Bueno, en todo caso, fui muy puntual a la cita en Maloka para encontrarme con este vehículo, del cual no tenía muy buenas referencias: en Corferias sólo pude subirme en plena lluvia a recorrer poco mas de 100 metros en linea recta, ida y vuelta. Fue frustrante y por eso me inquietaba encontrarme al Twizy.

Luego de las explicaciones de rigor, según las cuales nos dieron las cifras usuales ("Si, tiene un rango de 100 kilómetros, pero en la vida real, se reduce a 80, aunque si lo conducen duro, logra 50 kilómetros por carga...", "Este carro tiene todo el respaldo de la marca... El trayecto diario promedio en la ciudad no sobrepasa los 60 km...", "No paga Pico y Placa en Bogotá ni Medellín!") con las que nos suelen seducir a los periodistas. Yo las conocía y son convincentes, aunque sí pude palpar la emoción de los directivos de Sofasa.
Y no es para menos, porque es el primer vehículo completamente nuevo que lanza la marca del rombo en Colombia, además de ser un Renault que no proviene de Dacia, como les gusta a esos dueños de Maseratis y Lamborghinis que suelen criticar la marca en los foros de internet. Tal vez lo mas importante es que se trata del primer carro (ya no voy a usar tanto la palabra "vehículo", que me siento como en un diccionario) eléctrico de venta al público colombiano.


Fotos: Sebastián Peñuela (BMC)

Lo primero que uno puede notar al acercarse es su pequeño tamaño... Es más corto que un Mini Cooper clásico y un Mitsubishi i-MIEV se ve como un transatlántico en comparación. Las versiones colombianas incluyen unas pequeñas portezuelas que pilotan hacia arriba, como un Lamborghini. Somos de buenas porque en la fabrica española de Valladolid incluyen dichas puertas... Hay versiones europeas que no las instalan; no imagino lo desprotegido que se pueden sentir alguien en un auto sin puertas que no sea un Jeep. Eso sí, no hay ventanas de vidrio; cómo opción se puede equipar el Twizy con unas ventanas de vinilo con cremallera que se fijan muy fácilmente a la puerta y ofrecen una moderada protección contra los elementos. Eso sí, de una salpicadura o un charco no saldrá uno muy ileso que digamos.

Al ingresar lo primero que se nota es la sobreabundancia de plástico en la cabina, debido a su bajo peso e impermeabilidad. A simple vista sólo se puede notar un timón con airbag (que nos inquieta debido a la aparente facilidad con la que los ladrones se roban estas piezas, más aún si vemos que este es el mismo volante del Renault Fluence), una silla de apariencia futurista con espaldar plástico y ya está. Es algo difícil encontrar los cinturones de seguridad, hay uno del lado izquierdo para insertar brazo y hombro como en un carro chocón, mientras que del lado derecho hay uno convencional de 3 puntos, resultando en un novedoso arnés. El tablero es digital y tiene un indicador para mostrar cuanta carga hay en sus baterías ion de litio de 6 kWh y la autonomía proyectada. Por supuesto, el velocímetro es enorme, ya que este cuadriciclo parece ir más rápido, así que hay que aterrizar la idea de velocidad.


Fotos: Sebastián Peñuela (BMC)

Hay dos compartimientos a modo de guantera en el Renault Twizy, uno abre del lado derecho del tablero sin ningún problema y podrá encontrar un cable USB y uno de AUX, porque no hay radio: el audio lo proporciona usted desde su celular o memoria. La otra guantera, del lado opuesto, solo abre con la llave del carro, ahí podrá guardar los papeles y el control del Bluetooth, por si quiere escuchar música en caso en sentirse demasiado sofisticado para usar cables. Obviamente, esta unidad Parrot le permitirá hacer llamadas, aunque eso sí, acostúmbrese a perder la privacidad, ya que, de hablar lo suficientemente alto, cualquiera podrá escuchar sus llamadas, que ojalá no comprometan entonces la seguridad nacional o algún secreto de tipo industrial. Los parlantes se encuentran arriba, en el arco antivuelco del Twizy.

La unidad que probé era biplaza en tándem, es decir que puedo llevar a un pasajero detrás, que también goza de un cinturón de seguridad y el techo de cristal para no aburrirse ni sentir náuseas durante el trayecto. Detrás de esta silla, hay otro pequeño compartimiento a manera de baúl, solucionando en algo el problema de dónde llevar las cosas que en un carro normal siempre caben.
Sin embargo, si lo suyo es la soltería, el egoísmo o la carga, hay una versión Cargo que suprime el asiento del pasajero y lo reemplaza con una suerte de baúl de 156 litros.


Fotos: Sebastián Peñuela (BMC)

La operación de este Renault Twizy es muy sencilla: meter la llave, girarla y ya está. En el salpicadero solo podremos encontrar 4 botones para no complicarnos la vida: los que controlan la transmisión (Drive arriba, reversa abajo y neutro, que se obtiene apretando la mitad y el de las luces de emergencia.
La aceleración corresponde al imaginario de un auto eléctrico, aunque con 17 HP de su motor no esperen una gran velocidad. El número que buscan es el del torque: a 57 Newton/metro, el Twizy se vuelve el carro ideal para lidiar con trancones, rampas y semáforos gracias a que está disponible desde las 0 RPM y hasta las 2.100.

No hace mucho ruido, aunque al aproximarse a su velocidad tope (80 km/h) su motor eléctrico asíncrono se torna algo ruidoso, como el carro de una película de ciencia ficción. La maniobrabilidad es un lugar en donde se nota una de las desventajas de los autos eléctricos: el peso muerto. Esto debido a que los 315 kilos de la batería actual como lastre y perjudican el balance del cuadriculo. A lo anterior no ayuda la suspensión de tipo Pseudo McPherson, que es excesivamente dura y tiene que soportar, además de la batería unos pequeños neumáticos de rin 13" con perfil 125 adelante y 145 atrás; son poco más gruesos que los de una moto promedio.


Fotos: Sebastián Peñuela (BMC).

El frenado es otra historia, ya que fue equipado con frenos de disco en las 4 ruedas, pero ni hablar de ABS o servofreno: mi pierna, y la fuerza que pudiera ejercer eran las únicas responsables por la potencia de frenado en el microscópico Renault y aunque el principio podía ser complicado, uno se acostumbra. De todas formas, no es tan dificil detener apenas 690 kilos, y tiene frenado regenerativo: si levanta el acelerador, una especie de "freno de motor" recoge energía para almacenarla.

Eso si, su radio de giro le hace recordar a uno su fiable bicicleta y es un auto ergonómico, aunque no esté pensado para un viaje de 100 km. En el centro de la cuidad sería un carro estupendo, de no ser por la amante inseguridad y vías maltrechas, que combinadas con esa rígida suspensión pueden hacer doler traseros con frecuencia.


Fotos: Sebastián Peñuela (BMC)

Por dónde andaba, la gente miraba con curiosidad al Renault Twizy, y no es para menos: al lado de una Nissan Pathfinder me sentía con toda la capacidad de caber en su baúl, o veía a los otros carros como ellos pueden ver a un bus. Cuenta con una alerta auditiva para que los peatones se den cuenta de que uno está ahí, pero sonaba más dentro de la cabina que fuera (al igual que el pito) y podía aturdir, por lo que se aconseja usar buena música a un volumen notorio, así al menos los demás se deleitan. Renault, si vas a seguir haciendo carros eléctricos, dótalos de un sistema de audio para alertar a los peatones que no sea un inocuo pitido, dale la opción al usuario para que descargue los sonidos que hacen los motores en Renault Sport y todos te lo sabremos agradecer.


Fotos: Sebastián Peñuela (BMC)

Es un carro muy divertido, este Twizy gracias a su tracción trasera, tierna estética (al estilo francés, esa que cultiva odios o amores) y bajo peso, y como si fuera poco, goza de cero emisiones; lo podrán conectar a una toma trifásica de 220V (si viven en un conjunto residencial, consulten con la administración acerca de cómo instalar una toma externa) que en apenas 3 horas y media carga la batería del Twizy.
Puede que sea percibido como costoso (vale $39.990.000), pero si para el 2020, el 10% del mercado mundial será de carros eléctricos, con tantas restricciones a los motores térmicos y el cada vez más alto precio de la gasolina, entonces puede ser visto como una inversión, como el segundo carro, el de ir a hacer las diligencias pequeñas, el de burlar el pico y placa y para salir a lucirlo y jugar con el, porque es el primer carro eléctrico que pruebo (ya he conducido el REVA G-Wiz y el Mitsubishi i-MIEV), que me saca una sonrisa.

Muy bien, Renault. Te queda eso de creer en la movilidad sostenible y de cero emisiones y espero que vengas los 150 que tienes para pedir aumento del cupo de importación. Ahora déjanos ver algo como un Clio totalmente nuevo o el Twingo III
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