Christian Cajicá y su paso por el Rally Dakar 2015

Fotos: Diego A. Sánchez (BMC).
El piloto bogotano, además de haber sido pionero en 'quads', finalizó el pasado Rally Dakar como toda una revelación luego de largar como debutante en éste, su más grande sueño como deportista.


Por: Diego A. Sánchez Acosta.

El pasado 17 de enero en Buenos Aires finalizó la séptima edición del Rally Dakar en suelo sudamericano; la ocasión sirvió además para que por primera vez se viera ondear el tricolor colombiano en el podium de los 'quads'. El protagonista fue Christian Cajicá Pinto, piloto bogotano quien apenas entrado en sus treinta años logró la gesta de recorrer los 9.295 kilómetros que comprendió la agreste ruta, logrando además ubicarse en la posición 17 del escalafón final.

En una típica tarde lluviosa en la capital colombiana, Christian habló con Bogotá Motor City en el icónico bar y restaurante Car Show Parrilla, sin escatimar mucho en detalles sobre lo que vivió y lo que significa esta hazaña para el piloto y el sujeto descomplicado detrás del casco.

Bogotá Motor City: Primero que todo, felicitaciones por haber logrado ese gran resultado que es motivo de orgullo. Pero, sin duda, hay una valoración muy personal entre lo que significó el Dakar antes de recorrerlo y luego de haber cruzado la meta.

Christian Cajicá: Hay muchas cosas que uno recapitula y piensa, y el hecho de estar dentro del Dakar te hace abrir los ojos en muchas cosas. Es una prueba con unas variables mucho más difícil de como uno se la imagina; pero sigue manteniendo ese encanto de la incertidumbre del día a día y el no saber qué va a pasar durante la jornada, por ende, fue algo que hubo que recibirlo con mucha madurez, un objetivo principal muy bien definido y bueno, aquí estamos felices de haberlo terminado, de poder compartir las experiencia y relatos que uno trae.

BMC: Estando ya fuera de ese "universo Dakar", ¿cuál es la experiencia más valiosa y que hoy toma como lección?

CC: Yo creo que hay muchos. Cada día te trae una enseñanza, pero creo que la pérdida humana dentro del Dakar deja en un segundo plano el llevar un buen rendimiento y una buena posición. Pienso que ante todo los seres humanos y aunque es digamos normal que ocurra una de estas pérdidas durante la competencia, no puede pasar por alto. Yo creo que no debe ser tan crudo y pienso que se pueden sacrificar algunas cosas por la posibilidad de auxiliar a alguien más, No creo que esa gloria de ser el número uno sea mayor a la gloria de haberle salvado la vida a alguien.

BMC: Como por ejemplo el capítulo que tuvo con Juan Sebastián Toro.

CC: Con Toro siempre estuvimos en la ruta, nos encontrábamos mucho luego de la mitad de la carrera, pero sus problemas con la moto eran de alguna manera llevaderos. Con quien tuve realmente esa experiencia fue con Lucas Innocente, que fue a quien jalé más de 300 kilómetros, llevándolo de Bolivia a más allá de la frontera con Chile. En este punto tuve que tomar una decisión: terminar mi Dakar o seguirlo jalando hasta llevarlo a la meta, pero sabíamos que era casi imposible que llegáramos, lo que hace que tomar la decisión sea un poco difícil, así que lo que hice fue llevarlo hasta una zona poblada para que así fuera más fácil que lo recogieran. Esa son las lecciones de vida que deja la competencia.


Con el número 287, la cuatrimoto preparada por IMB Colombia
también superó la exigente prueba. / Fotos: Diego A. Sánchez (BMC).


BMC: Es decir que en el Dakar se pone a prueba más a la persona que al piloto.

CC: Y es que es una carrera en la que peleas contigo mismo. Es tan dura y abrumadora que realmente pones a prueba tus límites y qué tanto puedes llegar a dar física, mental, emocionalmente... en todo sentido. Entonces más que correr contra otros, corres contra ti mismo.

BMC: En momentos en que se mezclan todas estas variables, sumado al reto en el desierto, ¿en algún momento pensó en retirarse?

CC: Siempre se le pasa a uno por la cabeza porque hay momentos muy pero muy difíciles, entonces lo que tienes que hacer es enfocarte en el objetivo principal. Lo que yo hacía era pensar en todo lo que había hecho para llegar hasta ese momento y me repetía que 'no hice todo lo que hice para estar acá y retirarme porque estoy cansado o por cualquier otro motivo me voy a retirar. Eso de alguna forma te sube bastante el ánimo.

BMC: Analizando de forma global, ¿cómo fue este Dakar para ti?

CC: Fue un Dakar de mucho crecimiento. Terminar mi primer Dakar y llevar a la meta a un equipo preparado en Colombia, a nivel profesional es muy satisfactorio y bueno, llegamos, y el resultado fue muy positivo realmente.

BMC: ¿En qué momento empieza a pesar el tiempo, considerando que las diferencias respecto al primero llegan a ser abismales?

CC: Hay muchas variables, porque es una organización muy correcta y clara en sus normas y por ende, si te pasas un 'way point', una bandera, o alguna cosa te penalizan, así que por ahí se empieza a perder tiempo. También se pierde mucho tiempo conservándose, pues no hay un equipo que te pudiera acompañar durante toda la carrera, esto también hace que no se pueda dar el cien por ciento, entonces, considero que en ruta se pierde alrededor de un 30 por ciento del tiempo al no tener la asistencia que uno quisiera. Por supuesto el cansancio te merma, puesto que si duermes bien en un casa camper con toda la asistencia posible, no es lo mismo a dormir en una carpa.

BMC: A pesar de todos estos contratiempos, ¿cómo se comportó la máquina?

CC: No tengo ninguna queja de mi máquina. Más allá de cambiar los consumibles, que son aceite, filtros, llantas, correa y pastillas. Tuve un error al tercer día pegándole a una piedra, lo que dobló una varilla de dirección, nada grave y ya. Fue una máquina que lavamos solo una vez durante todo el Dakar. Por supuesto es un mérito muy grande que una máquina preparada en Colombia y que haya funcionado tan bien, es un logro quizá no muy notable, pero para mi lo es tanto como haber terminado la carrera.


El Rally Dakar 2015 hizo parte de la misión  Chevrolet D-max 4x4, que sirvió como transporte de la #287
ida y vuelta, desde Bogotá hasta Buenos Aires . / Fotos: Diego A. Sánchez (BMC).


BMC: Y con todo los factores que hay en medio...

CC: Sí, el calor, el frío, la sal que fue muy agresiva, la altura; los equipos no funcionaban estando a 5.500 metros o algo así, la moto no andaba nada, y segundo, las bombas empiezan a carecer de oxígeno, por ende, empieza a molestar la moto, pero a pesar de todo esto, estoy muy feliz y contento con el resultado.

BMC: La máquina, se puede decir que se adapta a todos estos factores, pero en el cuerpo humano la altura siempre es un punto de quiebre. ¿Qué tanto te afectó?

CC: Bueno, digamos que a nosotros, que vivimos sobre estas altitudes tenemos algo de ventaja. Por supuesto no es lo mismo a estar entre 5.400 o 5.500 metros de altura; alcanza a golpear un poco, pero por lo que alcancé a percibir, es que lo logramos asimilar mejor. Con lo que sí había que tener cuidado era con el frío y el sueño; de resto, no hubo problema.

BMC: ¿En tu vida habías pestañeado tanto como en el Dakar?

CC: ¡Nunca jamás en mi vida! Yo creo que una de las cosas más difíciles del Dakar fue pelear con el sueño. Es decir, ¿cómo te preparas para hacerle frente al sueño? Es muy difícil, no se cómo se pueda hacer, pero creo que el secreto estaba en sacarle el máximo provecho a los momentos de descanso. La ruta, los kilómetros, los días, es algo que se pueda enfrentar, pero el sueño es algo muy difícil.

BMC: ¿Cómo fue esa preparación física y psicológica para Chritian Cajicá?

CC: Psicológica, de años; como ya lo he dicho, la preparación psicológica es sumamente experimental y vivencial. Entonces, cuando corres aquí en Colombia y te quedas varado en la mitad del llano porque se rompió una llanta o el motor y tienes que soportar horas allí, eso es preparación para el futuro. La preparación física es más personal, se tiene una rutina de acondicionamiento que retomaré en febrero así no hayan carreras, eso te mantiene, con un poco de crossfit.

BMC: Ya en esta etapa 'post-Dakar', ¿qué sigue para Christian Cajicá?

CC: El panorama es alentador. El recibimiento de la gente ha sido muy bueno, mucho mejor de lo que yo esperaba. Lo que resta es preparar el Dakar 2016: empezar a hablar con los patrocinadores, por ahora aprovechar el tema de exposición de marca por los patrocinios, las entrevistas que se puedan lograr. A pesar de retomar mi vida normal, en mi mente ya estoy pensando en el 2016.


Padre e hijo, unidos por una misma pasión, se embarcaron en el desafío. / Fotos: Diego A. Sánchez Acosta (BMC). 

BMC: Habiendo seguido la tradición familiar, ¿cómo fue el apoyo y recibimiento de la familia durante todo el proceso?

CC: Yo creo que hace mucho no se unía la familia como ocurrió en estos días. Fue una locura. Tíos, primos, sobrinos pegados al Dakar sin saber mucho realmente, pero lo que querían era saber de uno y por ahí se contagió esa fiebre por el Dakar y pues el recibimiento en el aeropuerto fue una cosa impresionante. La familia juega un papel muy importante en ese apoyo moral, que a pesar de no estar ahí físicamente, sabes que está ahí todo el tiempo.

BMC: ¿Qué es lo más complicado al enfrentarse a ese monstruo llamada desierto y no tener nada más que arena alrededor a 40 grados de temperatura?

CC: Yo creo que cuando se entra a un especial, se tiene que estar consciente de que lo que estás haciendo, lo estás disfrutando, porque si no es así, se transforma en un karma. Y es meterse en esa película, por que es así, es la parte chévere del Dakar: la montada, la corrida, disfrutar del paisaje; esa yo creo que es la clave.

BMC: Habiendo tenido ya pilotos colombianos en las tres categorías del Dakar, ¿cómo ves el panorama de los 'dakarianos' que siguen en la lucha?

CC: Yo creo que todos tenemos el mismo sueño y llegar mas arriba. Alcanzar posiciones más altas de las que hemos podido lograr. Por ahí se dificulta un poco el tema del presupuesto por los patrocinios, pero yo creo que todos tenemos ese espíritu y esa garra que nos hizo llegar hasta el Dakar, y a pesar de que cada uno tenga su propia forma de ver las cosas, pienso que esto es simplemente es abrirle la puerta al resto para que vayan sin experimentar tanto, pero puedan saber qué hacer en algunos momentos.

Luego de la nutrida charla, nos quedamos con la impresión de Christian Cajicá como tipo descomplicado y fresco y un deportista de naturaleza aventurera y con mucha garra. Nos unimos a su deseo de que se extienda la participación de deportistas criollos en la carrera, para muchos, más agresiva del mundo.
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