Test Drive: BYD F-Zero

Fotos: Enrique Mathieu.

Nota del Director: Este fue nuestro primer auto de prueba y dábamos por perdido el archivo hasta que dimos con el gracias a una vieja USB. Disfruten.

Nuestro garaje ya tuvo su primer uso. El BYD F-Zero, que amablemente nos prestaron los amigos de PracoDidacol, nos acompañó durante una semana completa, en la que pudimos descubrir qué tiene este City Car para ser vendido como pan de chocolate caliente.



Fotos: Enrique Mathieu.
No es nada difícil acostumbrar la vista a tan particular auto: ostenta un diseño agradable, que no delata su origen chino. Al menos ese fue nuestro primer pensamiento cuando fuimos a recogerlo en las oficinas de PracoDidacol en la Avenida El Dorado. su diseño exterior toma prestadas de manera algo atrevida claves de diseño muy similares a las del Toyota Aygo, pero las aplica exitosamente, para no quedar cómo una vulgar copia; tendencia que apenas empieza a disminuír en la mentalidad de los fabricantes de autos chinos.

Ante nuestros ojos teníamo un auto de poco más de 3 metros de largo, tipo City Car monovolumen (o sea, pequeño y sin baúl evidente) de rojo encendido, 5 puertas y con las pretenciones de hacerse un lugar en el competido -y obligado- mercado de los carros pequeños y económicos. la primera sorpresa residió en la llave de encendido, que contaba con un mando a distancia integrado para el bloqueo de las puertas, lo que facilita su acceso. Lamentablemente el baúl de 140 litros de capacidad no estuvo contemplado dentro de tal sistema, por lo que tuvimos que operar manualmente la cerradura cada vez que lo necesitasemos, ya que no contaba con apertura remota ni desde cabina.


Fotos: Enrique Mathieu.
Las puertas delanteras cuentan con un pequeño pero útil bolsillo en el cual no cabría un mapa grande, aunque se convirtió rápidamente en el refugio de celulares, iPods y llaves. Asi mismo son generosas en cuanto a su ángulo de apertura, por lo que ingresar nunca fue un problema y de inmediato pudimos notar varias particularidades de su disposición y diseño interior.

Ya sentados cómodamente en la posición del conductor notamos la ausencia total de soporte en las sillas, aunque al ser un auto para ciudad, que no vería maniobras típicas del Grupo B de rally, justificó tal omisión. Las sillas estan tapizadas con tela sintética lavable y con agradables tendencias antiestáticas, lo que nos evitó el terror a las descargas al bajarnos de el F-Zero.
Su tablero y salpicadero hacen gala de un bonito y curvilíneo diseño, agradable a la vista. Eso sí, se encuentra hecho de plástico ABS texturizado que no es muy agradable al tacto, pero no arruina la presentación. Para destacar la gran cantidad de compartimientos bajo el timón, y en las puertas. la guantera es solamente un hueco enorme que aloja lo que nuestra imaginación dicte. Tan grande es.


Fotos: Enrique Mathieu.
Detrás de su timón de 3 brazos se encuentran los cuadros de instrumentos, bastante inovadores ya que son dos aros de distinto tamaño, que se encuantran empotradas en la columna de dirección en lugar del salpicadero. El más grande es el velocímetro, que tambien aloja los testigos de advertencia y un odómetro digital con dos parciales y un medidor de gasolina tambien digital. Toda la información que un conductor novato necesita, sin redundancias, se encuentra ahí; eso nos agradó mucho.

El tacómetro se encuentra sobre el velocímetro, en el aro más pequeño y descentrado hacia la izquierda, es fácil de leer, aunque hay que desviar un poco la mirada, distrayéndose del camino y tornándose un factor algo complicado. su luz es azul cobalto, al igual que los otros medidores, y no fatiga los ojos. La conducción nocturna fue especialmente agradable gracias a esa iluminación.

Su radio fue una de las buenas sorpresas: con display digital, se encuentra integrado en la consola y su disposición es de fácil acceso, aunque el cambio de emisoras, instalación de dispositivos auxiliares y puesta de CD es mejor dejárselo al copiloto, ya que el único boton accesible para el conductor, y que no lo distrae en exceso, es el control de volumen. La calidad del audio es adecuada y fácil de ajustar. En general, es a prueba de idiotas.


Fotos: Enrique Mathieu.
Aconsejamos que los mandos del aire acondicionado sean operados por el copiloto, ya que su disposición no es nada intuitiva y usados por el conductor solo aumentan exponencialmente el riesgo de un choque. Nos pareció curioso, cuando menos ver que el boton para encender las exploradoras delanteras se encontraba en un extremo de la consola, mientras que el interruptor de las luces antiniebla traseras estaba integrado e los mandos de la cloumna de dirección, eso demuestra la poca disposición intuitiva de sus comandos. Al costado del freno de mano un portavaso y los elevavidrios eléctricos completan el conjunto. Los fumadores se equivocaron de auto, porque esta versión, al menos no incluye encendedor

Los asientos traseros son cómodos y el ángulo de su respaldo es el adecuado. Lo malo es que ese respaldo es fijo y no se puede bascular para aumentar la capacidad del minúsculo baúl. Con extrañeza notamos que las ventanillas traseras no se bajaban, sino que eran del tipo Pop-Up, lo que no fue muy popular entre nuestros pasajeros, que se disputaban con escopetas y otras armas, el derecho a ser copilotos y poder bajar una de las dos ventanillas eléctrias a su gusto. eso sí, si se planea llevar adultos atras... Por favor, que sean sólo dos. Extrañamos las manijas en el interior del techo para ayudar al ingreso y salida de los pasajeros, ya que el ángulo de las puertas traseras no es muy amplio y se requiere algo de esfuerzo.


Fotos: Enrique Mathieu.
Su mecánica consiste en un motor de 3 cilindros DOHC 12 válvulas de 998 c.c., e inyección secuencial multipunto que eroga 67 HP, con una resistente cadena de repartición, en lugar de la bendita correa de caucho. Su torque es de 9.2 kg-m a 4500 RPM, que en pruebas demostró quedarse ligeramente escaso para recuperar ritmo en ciudad. esta planta de poder está asociada a una transmisión manual de 5 velocidades con unas relaciones de caja lo suficientemente equilibradas para lograr que el BYD F-Zero llegue hasta los 157 Km/h, lo máximo que pudimos obtener de el a los 2.600 msnm de Bogotá. La ventaja de este pequeño motor es su frugalidad: con los 8 galones de capacidad total del tanque de gasolina, pudimos recorrer en ciclo mixto (ciudad-carretera) 550 kilómetros sin repostar. Sorprendente y muy económico.

En ciudad, su dirección asistida hidráulicamente fue excesivamente suave, aunque comunicativa del estado del camino, mientras que la suspensión no hacía grandes esfuerzos por no rebotar tanto para así, aislarnos de las imperfecciones del camino. Es un autito veloz para su tamaño, el F-Zero, y no pretende ser nada más que un auto perfecto para universitarios y jóvenes empleados que buscan un primer auto no muy caro, con razonable cantidad de accesorios y relativamente confiable.
Pensando en ello no debe extrañarle al usuario el abundante uso de plástico (liso o con algunas texturas) que tienen cabida en este pequeño BYD: No quiere engañar a nadie con la apariencia de un auto caro, así que notamos que sus proyectistas no se preocuparon por los materiales, más que por la calidad de ensamble, que en este caso si mejora respecto a sus contrapartes.


Fotos: Enrique Mathieu.
El BYD F-Zero es una buena -y económica- opción a tener en cuenta a la hora de comprar el primer carro nuevo si el bolsillo apremia.
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