El #BogotáMotorShow o De cómo tener los mejores 12 días del año.

Foto: Sebastián Peñuela (BMC).

Por fin, luego de muchas demoras, problemas técnicos y por qué no, algunas dosis de pereza, les traeré lo que yo creo, fue lo mejor del XIII Salón Internacional de Automóvil de Bogotá o como lo bautizé en Twitter, #BogotáMotorShow .

Fueron 12 días durante los cuales me deleité con todos lo carros habidos y por haber, desde las ostentosas marcas de lujo alemanas, hasta las mas bien curiosas pero incurablemente baratas marcas chinas que incursionan en el país.

Evento tras evento, cóctel tras cóctel de lanzamientos que nos dejaron exhaustos a los diversos periodistas especializados y una maliciosa red wifi fueron mis excusas para no escribir una sola letra durante esos días en Corferias. pero ya pasado el guayabo de la cita automotriz más importante de Colombia, aquí me pondré a escribir acerca de todo lo relevante.

Antes de empezar las entregas, quiero aprovechar llamar la atención de los creadores de dicho evento para que reflexionen acerca del carácter presente y futuro de este salón bianual. Aunque no es nada malo vender carros y es cierto que a eso debe dedicarse la industria, también deben repensar si no convirtieron a este salón en una mera feria comercial automotriz, como esas que los bancos hacen cada tanto.

Algunos fabricantes entendieron este dilema mejor que otros, y por eso no se limitaron a traer una armada de asesores comerciales y sus modelos de vitrina, sino que le añadieron ese algo mas que rescata a ese evento de ser una mera y vulgar feria de rebajas. Mejores decorados, factores de entretenimiento, diversos niveles de interactividad con el público, entre otros, hicieron parte de ese "más allá" que tan necesario es en una cita de semejante talla.

Sólo piénsenlo.
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