El Clásico de la Semana: los verdaderos bastardos sin gloria

A menudo, los proyectistas e ingenieros de las firmas automotrices se reúnen y logran crear autos que bien, por inmensamente populares o por sus grandes avances, se convierten en los vehículos de ensueño que muchos adolescentes veneran por medio de los afiches pegados en sus paredes. Algunos otros simplemente encentran el éxito como autos del diario vivir, y hacen parte de la realidad más que de las fantasías. Sin embargo, y muy a su pesar, existe una tercera categoría, esa que luego de la expectativa inicial cosecha rechazo, decepción, burla o que logra autos que simplemente eran los erróneos en el momento menos adecuado.

Talbot Tagora: de cómo el interregnum entre Chrysler Europe y Peugeot acunan un desastre.


En Estados Unidos se les conoce como “Auto Flaws”, cuando son un fracaso en ventas, tecnología y diseño y “Lemons” (si, nuestro amargo amigo) cuando a tales fallas se le suma la total infiabilidad mecánica y nulos prospectos de comercialización de segunda mano. Este es un breve repaso por algunas de las máquinas menos carismáticas, fiables y queridas de la historia.

Edsel, el fracaso más contundente de Ford./Foto: Google

Uno de los “bastardos” más recordados es el Edsel, producto de una división homónima de la marca del óvalo azul que pretendía homenajear al único heredero de Henry Ford. Sus fracasos fueron notables, al entregar una transmisión automática con botones en el volante -Teletouch -que podían ser fácilmente confundidos con el pito, ocasionando más de una avería y disgusto, además de una extraña parrilla que fue abiertamente impopular debido a su extraña forma. El desafortunado Edsel no sobrevivió a las operaciones estéticas y su producción se detuvo en 1960, solo dos años después de su lanzamiento al mercado, luego de 84.000 ejemplares vendidos. Ford liquidó la división y perdió más de 350 millones de dólares: todo un desastre.

NSU Ro80, demasiado moderno para su época. /Foto Newspress

En el Viejo Continente la situación no era muy distinta. NSU sufrió el irónico golpe final con uno de los autos más tecnológicamente avanzados de su época: el Ro80. Presentado al público en 1967, era un sedán de generoso tamaño y atractivo diseño propulsado por una máquina revolucionaria, el motor rotativo Wankel de doble rotor y 995 c.c. (tan popular en los Mazda RX-7 y 8), que era ligero y desarrollaba unos impresionantes 113 HP, aunque a costa de una fragilidad crónica, producto de un insuficiente desarrollo y granjeándose reputación de hambriento, siendo el clavo final en el ataúd de la reputada marca alemana luego de vender tan solo 33.000 unidades, y dejándola en bandeja de pata para ser adquirida por Audi en 1969. Los ejemplares sobrevivientes llegaron a valer casi nada, y sus motores se vieron reemplazados por piezas Ford Essex de la van Transit.

Renault Frégate, Eclipsado por el Citroën DS./ Foto Google

Los galos tampoco se quedan atrás, y demuestran que son culpables de fracasos como los del Renault Frégate, una berlina que anticipaba el estilo del exitoso Dauphine, pero que tuvo la desagradable competencia del Citroën DS, cuyo estilo y avances tecnológicos aniquiló las ventas del Frégate, con tecnologías más convencionales. Como si esto fuera poco, el auto obtuvo una mala sombra luego de que Pierre Lefaucheux, el presidente de Renault de la época, muriese en un accidente a bordo de su Frégate personal, lo que lo condenó a bajas venas y al olvido. La marca del rombo volvería a fracasar en la década del 2000 con el cupé monovolumen Avantime, (una extraña mezcla entre un Twingo con una Scénic) desarrollada de la mano de Matra y cuya estética solo logró atraerá 8.450 consumidores. Eso si, nos dio un adelanto de lo que fueron hasta hace poco las pautas de diseño de la firma francesa.

Matra Murena, uno bastante desconocido. /Foto Google

Matra (acrónimo de Mécanique Aviation TRAction) se vio en serias dificultades cuando Peugeot compró las operaciones de Chrysler en los años 70, ya que los contratos vigentes con Matra para producir el Simca Rancho (uno de los precursores de las SUV) y el deportivo Murena se desplomaron estrepitosamente, a lo cual había que sumarle el fracaso que supuso la nueva marca creada por Peugeot: Talbot. El Tagora, que sería la gran berlina ejecutiva de Chrysler para 1979 pasó a manos de la nueva marca de la “T” que le hizo una reingeniería reemplazando excelentes piezas del chasis y la suspensión con partes del Peugeot 505 –mas pequeño y ligero- para ahorrarse unos cuentos billetes. El resultado: un fracaso mecánico y estético que arruinó el que hubiese podido ser un gran automóvil. Como es de suponer, tuvo una corta vida, y con tan solo 3 años de vida y 18.000 vehículos vendidos, fue descontinuado, con más pena que gloria.

Citroën SM, o el auto correcto en el momento totalmente equivocado./ Foto Google

Y al parecer los franceses son expertos en fracasos móviles porque Citroën, la tercera joya de la corona gala ha dejado evidencias de “meter la pata”, aunque con estilo. Prueba de ello es el famoso SM, sucesor del muy querido DS y concebido en estrecha colaboración con Maserati (Si, Citroën fue dueña de la marca del Tridente por un tiempo). Era un cupé de 4 puestos, con un V6 Maserati al frente y líneas aerodinámicas. Sin embargo, fue profundamente incomprendido, además la fragilidad de las plantas de poder italianas y su sed de gasolina no mejoró su carta de presentación, siendo diezmado por la crisis del petróleo de 1973. La producción se detuvo en 1975 cuando Peugeot adquirió fácilmente a un Citroën en la quiebra y luego se deshizo de Maserati.

Lancia Gamma Cupé: tan hermoso cómo inseguro, alla maniera italian./ Foto Google

Y si de italianos se trata, no demos dejar atrás a una marca que, a pesar de haber fabricado algunos de los autos más deseados del mundo, no estuvo exenta de fallos: Lancia. La reputada marca acudió al lápiz de Pininfarina para crear el Gamma, con carrocería hatchback y cupé, gozó de una gran acogida inicial, pero la elección de un poco confiable motor Bóxer de 4 cilindros, sumado a constantes y continuos problemas de refrigeración y a bloquear su dirección sin previo aviso, causando resultados desastrosos debido a que dependía de las correas de repartición (que estallaban fácilmente por el esfuerzo). Tras apenas 22.061 unidades producidas, el Gamma encontró la muerte. Y ya que hablamos de Lancia, merecen mención los modelos Beta (cupé pequeño) y Monte Carlo. El primero de ellos ocasionó la salida de Lancia del mercado inglés debido a su enorme problema de corrosión, pésimo acero y deficiente calidad de construcción, mientras que el Monte Carlo, era propenso a bloquear los frenos a la más mínima provocación, causando accidentes. La marca detuvo su producción por dos años para localizar el problema y logró corregirlo… removiendo el servofreno, tras lo cual, se quedó sin frenos.

Alfa Romeo Arna/Nissan Cherry... solo se acuerdan del último y en muy escasos mercados./Foto Google

Una asociación bizarra fue la de Alfa Romeo y Nissan, que se aliaron para crear una plataforma de auto pequeño y económico para que la marca japonesa penetrara en Europa. Sus frutos fueron el Nissan Cherry y el Alfa Romeo Arna (del cual nadie se acuerda). Entre las dos marcas produjeron algo mas de algo mas de 73.000 unidades entre 1983 y 1987.

Ferrari Dino 246 GT. un paria en la marca de Maranello y total desconocido en la casa de Turín./Foto Google

Fiat y Ferrari son familia, pero tuvieron un comienzo mas bien difícil. Al vender il Commendattore su fábrica a la familia Agnelli, produjeron de forma conjunta el Dino, que se vendió con ambos escudos (pero que los libros de Ferrari se niegan a calificar como uno de los suyos, por llevar un motor V6) y cuyo nombre fue escogido para homenajear a Alfredo, un hijo de Enzo que murió muy joven. Solo 7.651 Fiat y 3.913 Ferrari Dino se lograron vender durante sus escasos 6 años de vida.

Volkswagen Phaeton: quien pagaría más de US$50.000 por un VW? Y al parecer planean repetir el mismo error./Foto Newspress

Aun cuando los fabricantes se cuidan cada vez más de dar pasos en falso gracias al marketing, nadie está totalmente exento de cometer errores como el del VW Phaeton, que pretendió ser más caro que un Audi A8, y cuya ambición le hizo fracasar estrepitosamente. Lo verdaderamente cierto, es que esos autos que ayer se menospreciaron, hoy están en la mira de los coleccionistas por su naturaleza exótica y sus escasos números. Esa es la revancha de los bastardos.
Renault Avantime: el último descache de la marca del rombo. Bien construído e ideado, pobremente promocionado./ Foto Newspress

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